FUNDACIÓN EUTHERPE
Mª Luisa Rodríguez de la Pinta
Para quienes no han tomado parte en el proceso que describiré
a continuación, tal vez sea una sorpresa encontrar como encabezamiento de
este anuario el nombre de Fundación Eutherpe, igual que pueden serlo las
referencias a la misma en estos textos que tenéis entre las manos, así como
la titularidad del Curso para Jóvenes Pianistas y Directores de Orquesta,
que, desde su presentación en la rueda de prensa del día 7 de julio de 2004,
se amparó en el nombre de Fundación.
El origen de la misma es la Asociación Pianística Eutherpe.
Desde que fundamos ésta, en octubre de 1999 (acabamos de cumplir cinco años
de intenso y satisfactorio trabajo), los objetivos estaban claros: favorecer
a los jóvenes músicos, fomentar su acceso a los conciertos públicos,
posibilitar su aprendizaje con los mejores maestros. De ahí surge la
organización de cursos, los ciclos anuales de conciertos de jóvenes
pianistas, la adecuación de la sala de conciertos Eutherpe y la puesta a su
disposición del piano de cola de dicha sala, la búsqueda de recursos
económicos para sufragar todas estas actividades... Este último aspecto ha
sido determinante en la creación de la Fundación.
A finales del año 2003, concretamente el día 15 de diciembre,
en Asamblea General Extraordinaria, la Junta Directiva de la Asociación
Pianística Eutherpe informó a los socios acerca de las diferencias entre
Asociación y Fundación, ventajas y desventajas de una y otra, tratamiento
jurídico, etc., al tiempo que solicitó el respaldo de los socios para, si
así lo estimaban oportuno, iniciar los trámites de creación de la Fundación,
así como el permiso para usar el nombre de Eutherpe. Ismael y
Monserrat Barroso fueron los expertos que nos acompañaron para explicar las
características de una Fundación:
·
En primer lugar, la diferencia fundamental con
una Asociación, es que ésta dirige su actividad en beneficio de sus
asociados, mientras que una Fundación debe tener alcance general, un
beneficio social. En este sentido, la Asociación Eutherpe nació ya con las
características de interés público de una Fundación, pues se denomina desde
el inicio como sin ánimo de lucro. Realmente, los socios, con sus
cuotas anuales y sus aportaciones extraordinarias, no persiguen un beneficio
propio, sino el de los jóvenes músicos a los que la Asociación ampara.
· En segundo lugar, y dado que la Asociación
Pianística Eutherpe ha pretendido siempre ser reconocida como de interés
público, la igualdad de tratamiento jurídico con una Fundación sería casi
completa. Es decir, contrae la obligación de administrar correctamente los
bienes y destinarlos a los fines previstos, la de rendir cuentas a la
Administración acerca de los proyectos anuales y de los presupuestos para
llevarlos a cabo, etc.
Vistas estas coincidencias de
objetivos y funcionamiento, la pregunta parece obvia: ¿qué determina
entonces la creación de una Fundación?, o ¿qué tendrá la Fundación que no
tiene la Asociación? Pues dos aspectos importantes: el primero, el que se
refiere a la imagen en el entorno social (es decir, una cuestión de buena presentación en sociedad que, en este caso, además, viene avalada por la
trayectoria previa de seriedad y resultados positivos de la Asociación
Eutherpe); el segundo aspecto es el que se refiere a los beneficios fiscales
que pueden obtener los particulares y las empresas que presten su apoyo
económico y/o de servicios para la realización de los proyectos de la
Fundación.
A este respecto, la Ley 49/2002, de
23 de diciembre, de Régimen Fiscal de las Entidades sin Fines Lucrativos y
de los Incentivos Fiscales al Mecenazgo, recoge en su Título III la
regulación de dichos incentivos fiscales, enumerando las entidades que
pueden ser beneficiarias de esta colaboración, concretando qué incentivos se
aplican a donativos, donaciones y aportaciones realizadas en favor de esas
entidades beneficiarias (de manera general, una deducción en la cuota del
25% del importe de dichas aportaciones en el Impuesto sobre la Renta de las
Personas Físicas y del 35% en el caso del Impuesto sobre Sociedades.
No puedo asumir, en ningún caso, el
papel de asesora fiscal a este respecto. Simplemente, me permito reseñar, a
título informativo, la existencia de estas ventajas.
El mecenazgo es una actividad
económica que interesa objetivamente a las empresas, que forma parte de su
comunicación y de su imagen, y que propicia la superación de la disociación
tradicional entre economía y cultura. Al igual que la Ley 49/2002 se
justifica en su exposición de motivos porque el legislador es consciente “de
las dimensiones alcanzadas por el fenómeno de la participación privada en
actividades de interés general”, los particulares y las empresas han/hemos
de ser conscientes de que las organizaciones “intermedias”, que no reparten
beneficios, que son autónomas, que tienen participación de voluntariado y
que son privadas, son los agentes fundamentales de esa redistribución de los
beneficios, como una forma de reversión en la sociedad que los ha hecho
posibles. El mecenazgo, pues, es una actitud y una acción no sólo de
carácter económico. Pertenece a lo que desde hace ya algunos años se
denomina “tercer sector”, o también “sector no lucrativo” o “sector
independiente”. Las Fundaciones y las Asociaciones que gestionan esos fondos
destinados a la acción cultural, son actores principales en el nuevo
panorama cultural.
En este sentido, la Fundación
Eutherpe, al igual que lo es la Asociación, no es una organización de
financiación, sino de servicio y de promoción. Como tal, pone a disposición
de sus objetivos y proyectos un capital imprescindible y valioso: el humano,
que, en forma de voluntariado, hace posible la realización de esos proyectos
en todos los aspectos, ya sean organizativos, económicos, de
infraestructura, etc.
Puede, y debe, surgir otra pregunta
más: ¿cuál es el papel de la Asociación Pianística Eutherpe en todo este
proceso, cuál es su función? Es definitoria y fundamental: en la Asamblea
Extraordinaria de 13 de mayo de 2004, los socios ratifican su decisión de
que la Asociación se constituya como fundadora de la Fundación Eutherpe,
cediéndole su nombre, aportándole sus objetivos y encargándole el
cumplimiento de los mismos, que son asumidos por la Fundación en sus
estatutos.
Todos nosotros estamos unidos y
convencidos en este proyecto, en el que creemos plenamente y, al que todos
quienes queráis participar, sois bienvenidos.