#SalaEutherpe
12/6/21
Hora a determinar

Beatriz Serrano (violonchelo) y Miguel Ángel Caro (piano)

Biografía

Música para violonchelo y piano de la primera mitad del siglo XX

Beatriz Serrano Bertos. VIOLONCHELO

Beatriz nació en Elche, donde comenzó los estudios de violonchelo. Completó sus estudios superiores en Alicante, con Francisco Pastor, y en La Haya (Países Bajos), con Marien van Staalen. Posteriormente amplió su formación con Maria Macedo y Mark Friedhoff.

Ha sido miembro de la Joven Orquesta de la Generalitat Valenciana y la Joven Orquesta Nacional de Holanda. Ha colaborado con la Orquesta Ciudad de Elche, la Orquesta Sinfónica de Alicante, la Orquesta Sinfónica de Burgos y la Orquesta Ciudad de Salamanca.

Ha colaborado en montajes teatrales, entre los que destaca la representación de “Niebla”, de Miguel de Unamuno, en la versión de José Antonio Sayagués, y “Apasionadas”, con la actriz Nuria Galache.

Beatriz desarrolla una intensa actividad camerística. Forma un dúo con el pianista cordobés Miguel Ángel Caro y es miembro fundador del Dúo Atlas (violonchelo y guitarra). Con ellos ha actuado en multitud de escenarios de España, Holanda y Francia.

Beatriz compagina diversos proyectos artísticos con su labor docente en el Conservatorio Profesional de Música de Elche.

Miguel Ángel Caro Castro. PIANO

Nacido en Córdoba en 1970. Obtiene el título superior de piano en el Conservatorio de Salamanca, donde estudió con Evangelina  García Velasco en el grado profesional y Jacobo Ponce en el superior.

En 1992 ingresa en la Academia Franz Liszt de Budapest donde estudia bajo la dirección del profesor Nagy Péter.

Ha ampliado estudios con profesores como Miguel Lecueder, Laura Díaz Kayel y especialmente con Luca Chiantote.

Ha ofrecido numerosos recitales como solista, en agrupaciones de música de cámara y como acompañante de cantantes. Ha trabajado como repertorista en la clase de Teresa Loring en el Conservatorio de Salamanca.

Como complemento a su actividad de repertorista, estudia canto con Sara Garvín y Javier San Miguel, y forma parte como cantante de las agrupaciones “Capilla de Alba”, “Cantacuentos”, “Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca”, Coro “La Stigia” y Coro “Ars Nova”. Actualmente es el pianista del grupo “Conjunto Lírico Burgalés” y forma dúo con la soprano Sandra Redondo y con la violonchelista Beatriz Serrano.

Ha trabajado como profesor de piano en el Conservatorio “Tomás Luis de Victoria” de Ávila y en la actualidad es profesor de piano y acompañamiento en el Conservatorio Profesional de Salamanca.

NOTAS AL PROGRAMA

Pohádka significa «cuento», si hacemos una traducción literal del checo. L. Janaček (1854-1928) basó la obra en una historia del poeta Vasily Zhukovsky titulada Un cuento sobre el Zar Berendey. Aunque el autor no especificó que se tratara de música programática, en ella se respira un ambiente de fantasía onírica que parece describir ciertos pasajes del cuento. Lleno de lirismo y dramatismo, el comienzo del primer movimiento, que representa el lago en el que se encuentran los protagonistas, conduce a un dúo amoroso que se va transformando a medida que la urgencia aumenta progresivamente hasta culminar en un pasaje de violentas síncopas que representa una persecución a caballo. El segundo movimiento nos transporta al mundo de la magia, con el hechizo que pretende interferir en el amor de la pareja. En el último movimiento los protagonistas han llegado a un lugar seguro donde celebran su suerte y viven felices para siempre.

Al final de su vida, Debussy (1862-1918), animado por el editor Jacques Durand, se embarcó en el proyecto de composición de un grupo de piezas que tituló Seis sonatas para diversos instrumentos. Desafortunadamente, sólo logró terminar tres antes de su muerte:

la Sonata para violín y piano, la Sonata para flauta, viola y arpa y, la primera de ellas,  la Sonata para violonchelo y piano. Esta sonata fue compuesta en pocas semanas, casi como si hubiera sido improvisada, y este carácter fresco y agitado está presente en toda la obra. Debussy planeaba titularla Pierrot enfadado con la luna y es una mezcla perfecta de humor y poesía. En ella, el piano proporciona una amplia paleta de colores al tiempo que el violonchelo se transforma (mediante el uso de pizzicati y efectos como el ponticello, sul tasto o flautado) en una guitarra, una flauta o simplemente el eco de un recuerdo lejano. Es una de las joyas del repertorio del s. XX para violonchelo y piano.

Nacido en la actual Ucrania en 1891, Prokófiev mostró desde una edad muy temprana un gran talento musical que su familia supo nutrir con una formación completa en composición, piano, orquestación y dirección. Compositor de gran originalidad, Prokófiev vivió gran parte de su vida en Francia, Estados Unidos y Alemania, donde fue reconocido y valorado. Tras su regreso a la URSS en 1938, su música fue sujeta a una estricta censura. Estos fueron unos años oscuros para el compositor. A esta última etapa vital y creativa pertenece su Sonata para violonchelo y piano, en do mayor, op. 119. La sonata fue compuesta en 1949, cuando se había encontrado varias veces con el violonchelista Mstislav Rostropovich para conocer mejor las posibilidades técnicas del violonchelo. En ella, el violonchelo canta en sus registros medio y grave temas angulosos de inspiración romántica, mientras que en el piano destaca la escritura a distancia de dos octavas, que produce una sonoridad muy particular. Como ocurre con otras de sus obras de madurez, la Sonata  op. 119  es clásica en su concepción formal aunque de gran imaginación en la armonía y las texturas. El contraste es el protagonista de sus tres movimientos. Tradición e innovación, impulso rítmico y belleza melódica, lirismo y sarcasmo, se dan cita en una hermosa composición que es considerada por muchos como un canto de cisne.

Programa

1ª Parte
L. Janacek

Pohádka

I. Con moto

II. Con moto

III. Allegro

C. Debussy

Sonata para violonchelo y piano en Re menor

I. Prologue

II. Sérénade

III. Final

S. Prokófiev

Sonata para violonchelo y piano op. 119:

I. Andante

II. Moderato

III. Allegro ma non troppo

2ª Parte